La industria de la curación: también hay un mercado que explota la enfermedad

¿A qué se debe el éxito de la nueva serie documental de Netflix «La industria de las curas»?

¿Es cierto que el estreno de la serie en agosto de este año, en medio de la Pandemia de Covid-19ayudó a la producción de la mayor streaming del mundo aprovechan tal éxito. Si tomamos como ejemplo el giro discursivo en Instagram, donde las marcas y los influencers digitales comenzaron a vincularse a un ola de bienestarestá claro que hay un mercado que explota no sólo la cura sino la enfermedad.

El resumen de la serie de Netflix, por cierto, advierte de este hecho que el La industria de la curación mueve billones de dólares, tal vez ofreciendo no tanto salud como haciéndonos víctimas de falsas promesas.

Tratamientos alternativos millonarios

«La industria de la curación» investiga lo que hay alrededor de la esquemas millonarios de tratamientos alternativosque incluyen los aceites esenciales, el ayuno y la ayahuasca, entre otros, lo que nos obliga a responsabilidad como espectadores.

Algunos tratamientos no tienen evidencia científicalo que nos obliga a retomar el debate sobre la peligrosa embestida actual contra la ciencia.

Por otro lado, el episodio sobre la ayahuasca cuenta con la participación de Draulio Araújo, neurocientífico del Instituto del Cerebro de la Universidad Federal de Río Grande del Norte, que coordina un investigación sobre el uso de la sustancia en pacientes con depresión.

El autocuidado es clave, al igual que la tecnología y la investigación científica que van de la mano para que tengamos acceso a mejores formas de vivir.

Sin embargo, hay que ser alerta sobre la mercantilización del bienestarque se ha convertido en una industria que ofrece diversos tipos de productos (ejercicios, terapias, alimentos, ropa, etc.) dirigidos a un nicho de consumidores que excluye, tal vez, a los que más necesitarían cuidados: las personas que viven en condiciones de vulnerabilidad social.

La pandemia del malestar

La industria del bienestarque es más bien una industria del autocuidado, hace que el foco de atención pase de la responsabilidad social al cuidado personalcomo si estar bien contigo mismo dependiera exclusivamente de ti.

Durante la pandemia, esto quedó muy claro.

Por mencionar un ejemplo, varias marcas de ropa empezaron a apostar por piezas cómodas hechas con tejidos naturales para quienes hacen «home office». ¿Pero qué pasa con los que tuvieron que salir a la calle a trabajar? ¿Qué oportunidad tenían de cuidarse cuando sus propias vidas estaban expuestas al riesgo de una enfermedad desconocida? ¿Cómo practicaron el autocuidado los que perdieron su trabajo a causa de la pandemia?

El mercado del bienestar anula la participación de un segmento de la población mientras paradójicamente genera ansiedad en sus consumidores, que buscan desesperadamente estar bien en sus burbujas mientras el «mundo exterior» se derrumba.

Eso no quiere decir que no debamos practicar el autocuidado y buscar formas de estar cómodos en la piel que habitamos. Es a través del autoconocimiento como nos acercamos a lo que nos da confort personal.

Sin embargo, es necesario entender que existe, efectivamente, un público al que se dirige la industria de la sanidadque pueden estar mucho más interesados en su enfermedad que en la liberación de sus males.

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