Juliana: la niña científica que participó en el Premio Nobel de la Paz y recibió el nombre de un asteroide

La cáscara de la fruta de la pasión llevó al brasileño Juliana Estradioto a Suecia, donde cada año se celebra el Premio Nobel.

El joven investigador, de sólo 20 años, descubrió que a partir de la piel de la fruta de la pasión se puede producir un tipo de plástico biodegradable.

A partir de ese primer proyecto, Juliana ha participado en muchos otros, ha ganado premios, fue invitado a participar en la ceremonia de los Nobel e un asteroide recibió su nombre.

Con sólo 15 años…

En 2015, con sólo 15 años, Juliana entró en un proyecto de investigación en colaboración con agricultores de Rio Grande do Sul que plantan maracuyá. El objetivo era disminuir la producción de residuos generados durante el proceso de plantación. Cuando empezaron las visitas de campo, dice que le sorprendió la toneladas de cáscaras de fruta que se tiraron a la basura. Fue entonces cuando, junto con la profesora Flávia Twardowski, coordinadora del proyecto de investigación, empezó a investigar qué se podía hacer con ellos.

Tras un año de investigación en el laboratorio, descubrió que era posible para transformar la harina de cáscara de maracuyá en un plástico biodegradable.

El proyecto no sólo ha ayudado a los agricultores locales, sino también al medio ambiente, ya que el la harina de maracuyá se descompone al cabo de 20 díassegún informa Revista Glamour.

Fue este trabajo el que dio al investigador la Premio al Joven Científico 2018organizado por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), y el primer premio en la categoría de Ciencias Agrícolas de la Feria Brasileña de Ciencia e Ingeniería 2017, Febrace, organizada por la Universidad de São Paulo (USP).

Chica científica

Después del proyecto con la cáscara de maracuyá, Juliana participó en otro que descubrió el potencial de las nueces de macadamia para la producción de tejidos. A El Paísle dijo que estaba buscando un alternativa al cuero que no era sintético.

«Vi que había una chaqueta hecha con una fibra producida por microorganismos y me pareció increíble. Así que añadí la cáscara de nuez de macadamia a los microorganismos, que se alimentan de ella y producen una membrana, similar al plástico».

Gracias a este proyecto que ya ha sido patentado, la membrana se utilizará no sólo para la confección de prendas de vestir, sino en otros ámbitos, como la medicina.

Juliana también fue premiada por este trabajo en Estados Unidos. Hablamos de ella aquí:

Ahora, Juliana se dedica a Proyecto de chicas científicasuna red que da visibilidad a las investigadoras. Cuenta que:

«Cuando gané el premio a la joven científica, en 2018, recibí muchos mensajes de personas que decían que no sabían que las chicas investigaban en la escuela. Y eso me molestó mucho, porque sé que existen, conozco a muchas chicas que investigan».

Enhorabuena Juliana, llenas a Brasil de orgullo y esperanza.

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