El hielo del Ártico se derrite a un ritmo alarmante y podría liberar virus y bacterias mortales

Los virus y las bacterias que están «hibernando» en el frío polar del Ártico podrían despertar de un profundo sueño y causar a los humanos una pesadilla.

Eso es lo que se teme con la aceleración del deshielo, que han detectado los investigadores de la mayor expedición científica jamás realizada al Polo Norte.

La expedición del Mosaico en la que participaron científicos de 20 países, advierte que el hielo del Ártico se está derritiendo a un ritmo alarmante.

Además de la gran preocupación por la aumento del nivel del mar (que haría desaparecer las ciudades del mapa) y toda una serie de cambios climáticos, hay otros factores que ponen en riesgo la conservación de la vida en la Tierra.

El deshielo es un círculo vicioso del calentamiento porque, el hielo refleja el calor del sol (los rayos solares) de vuelta al espacio y sin ese espejo, llega más calor a la Tierra. Además, existe la posibilidad de que Los virus y las bacterias podrían aparecer desde las capas profundas del hielo a la superficie, cuando el hielo se derrite y se convierte en agua.

En 2016, en un lugar remoto de la Tierra, en Siberia, un niño de 12 años murió y al menos 20 personas fueron hospitalizadas tras infectarse con la bacteria del ántrax. Se cree que la causa de la contaminación fue un reno muerto por ántrax hace más de 75 años, cuyo cadáver descongelado por el calor habría infectado el agua y el suelo de la región.

Se teme que, al derretirse el hielo, vuelvan las enfermedades del pasado lejano, porque el suelo congelado puede ser un lugar perfecto para que algunos patógenos permanezcan vivos durante largos periodos de tiempo. Por lo tanto, el derretimiento del hielo podría abrir las puertas a enfermedades a las que no tenemos forma de hacer frente.

«El permafrost es un excelente conservador de microbios y virusporque hace frío, no hay oxígeno y está oscuro, dijo a BBC Earth el biólogo evolutivo Jean-Michel Claverie, de la Universidad de Aix-Marsella (Francia). «Los virus patógenos que pueden infectar a los seres humanos o a los animales pueden conservarse en antiguas capas de permafrost, incluidos algunos que causaron epidemias mundiales en el pasado».

No necesitamos nuevas epidemias, y mucho menos el regreso de pandemias pasadas.

El coronavirus debería ser una advertencia urgente de que es necesario respetar la biodiversidad de la Tierra porque, no pocos científicos han advertido que la intervención humana sobre los animales ha causado y está causando una serie de problemas medioambientales y sanitarios.

Sin embargo, parece claro que los irremediables residuos humanos siguen explotando, matando y contaminando como si no hubiera un mañana. Y realmente no lo habrá.

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