El descubrimiento de una mujer cazadora prehistórica derriba el mito del hombre fuerte

Una de las críticas al movimiento feminista es la división entre las actividades tradicionales masculinas y femeninas.

Desigualdad de género

Este «argumento» sustenta la estructura patriarcal de la mayoría de las sociedades que desfavorecen a las mujeres, debido a que sus actividades se consideran más reproductivas que productivas.

Con la autonomía financiera de las mujeresCuando entraron en el mercado laboral, su situación empeoró aún más, porque tuvieron que ocuparse de ambos tipos de actividad.

Un nuevo estudio ha refutado la naturalización de la condición femeninareforzando la tesis de Simone de Beauvoir de que «no se nace mujer, se llega a serlo», es decir, el género es una construcción al igual que toda la historicidad que la creó y la recrea.

El estudio

Investigadores de la Universidad de California (EE.UU.) han descubierto el cuerpo de una mujer joven enterrado hace unos 9.000 años en la región andina de Perú. En él, hay pruebas de que la mujer prehistórica era cazadora.

Durante años nos han enseñado que los hombres salieron a cazarmientras que las mujeres se encargaban de recoger los alimentos. El estudio arqueológico, publicado en la revista científica Avances científicos y nombrada Las mujeres cazadoras de las primeras Américas («Las mujeres cazadoras de las primeras Américas»), muestra lo oportuno de las nuevas pruebas para la debate sobre el género y la división del trabajo.

O mito del hombre fuerte y cazador sirvió para justificar las desigualdades de género, entre ellas las que se dan en el mercado laboral con la discriminación de las mujeres para los puestos de liderazgo y la brecha salarial.

Esta falsa legitimación tuvo lugar desde el la creencia de que las desigualdades son biológicasPor lo tanto, natural, y no social, por lo tanto, construido. Parece que los seres humanos prehistóricos eran socialmente más igualitarios que nosotros.

El campo de la investigación

En 2018, se estaba excavando un yacimiento arqueológico en Perú cuando los investigadores encontraron una tumba en cuyo interior había un kit kit de herramientas con: lanzas, flechas y otros artefactos utilizados para la caza. Se confirmó que los huesos encontrados eran los de una mujer de entre 17 y 19 años.

El equipo comenzó a preguntarse si la joven formaba parte de un grupo de mujeres dedicadas a la caza o si era un caso excepcional. Buscando en los registros de enterramientos entre el Pleistoceno tardío y el Holoceno temprano en América del Norte y del Sur, los investigadores identificaron 429 individuos, de los cuales 27 estaban asociados a grandes herramientas de caza, 11 de ellos eran mujeres y 15 eran hombres.

Mediante el muestreo, se demostró que la probable participación femenina en la caza prehistórica era muy cercana a la realidad social de la época. Según el análisis estadístico, Entre el 30% y el 50% de los cazadores de estas poblaciones eran mujeresdemostrando que la caza no era una actividad predominantemente masculina.

El equipo investigará ahora la división del trabajo por género y sus consecuencias en diferentes lugares y épocas entre las poblaciones de cazadores-recolectores de América.

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