El ADN de la rabia brasileña está científicamente probado

Somos un país violento y la pobreza no puede ser el único factor que explique este hecho; al fin y al cabo, no todos los pobres son violentos ni todos los ricos son pacíficos.

Si existe una fuerte relación entre pobreza y violencia, visto en países con un IDH (Índice de Desarrollo Humano) bajo, esta relación podría explicarse en nuestro ADN.

No hace falta ser un genio ni tampoco un genetista para comprender que la historia de nuestra formación como nación, plagada de odio y violencia, nos habría dejado como herencia lo que yo llamo ADN de la ira.

Pero la ciencia necesita explicar los hechos, mediante metodologías, para apoyar la evidencia de que el agujero de nuestra violencia es más profundo, y ha superado el nivel de pobreza como explicación social.

Son muy interesantes los datos que el Folha de São Paulo publicó sobre un proyecto llamado ADN Brasil, que ha estudiado nuestra herencia genética: el 75% de los cromosomas Y (los que se transmiten sólo por el sexo masculino) en los más de mil genomas secuenciados en el proyecto, son de europeos. Mientras que en la herencia materna (en el ADN de las mitocondrias) se encontró un 36% y un 34% respectivamente de aportaciones africanas e indígenas.

En otras palabras, la genética dice que tenemos en nuestro ADN mucha presencia masculina europea y poca femenina. Esto se debe a que en el proceso de colonización participaron pocas mujeres europeas, y los genes se transmitieron a través de la violencia contra las mujeres nativas y africanas, con la venida forzada de estas personas que fueron esclavizadas y con el genocidio de los indígenas.

Aparte de que el estudio es interesante porque explica lo que muchos sabíamos, que la violencia marca nuestra historialiteralmente a las entrañas de nuestra sangre, hay que pensar en quiénes eran estos pioneros europeos de tierras desconocidas.

No eran personas tranquilas, cariñosas y mimosas.

Ciertamente eran inteligentes, valientes y llenos de cualidades similares, pero llenos de sangre en los ojos porque, convengamos, para llegar a un lugar y exterminar a gente inocente hay que tener en el ADN cierta ira.

Puedes llamarlo empresa, puedes llamarlo obediencia, puedes llamarlo como quieras, pero los colonizadores europeos eran sobre todo gente de sangre fría que hacía, pasaba y se lamía con sangre.

Este es otro factor que se suma para explicar la violencia de nuestro pueblo.

Que el Homo sapiens es violento y amoroso al mismo tiempo, que somos animales con todos nuestros instintos innatos nadie lo niega.

Pero la esperanza es que, conociendo mejor nuestra constitución natural, podamos domar nuestra ira y crear una nación más respetuosa con la vida.

¡Debemos hacerlo!

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