Covid-19 no es PANDEMIA, es SINDEMIA. Es hora de reconocerlo

La OMS declaró una pandemia mundial sólo cuando se descubrieron los efectos devastadores del coronavirus, con la posibilidad real de afectar a todos los países del planeta, con riesgo de infección y muertes masivas, como efectivamente ocurrió. Se cuentan con los dedos de la mano los países que no han tenido casos de la enfermedad.

Ahora, meses después de esa pandemia, Los científicos piden que la OMS reconozca un nuevo enfoque: un.

Pero, ¿qué es la sindemia?

La sindemia es una evaluación más compleja, en profundidad y en red, del comportamiento y las consecuencias de un virus en el mundo.

Según el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer – creador del término en 1990el sindiós se define cuando

«dos o más enfermedades interactúan de tal manera que causan un daño mayor que la mera suma de esas dos enfermedades».

Con la situación de emergencia de la pandemia prolongada durante tantos meses (casi un año) y, en algunos países como Brasil y EEUU, todavía incontrolada, con cifras de muertos que superan los cientos de miles y, ahora, con la necesidad de que los países europeos promuevan nuevas restricciones, cuarentenas y medidas de seguridad, la situación ya no es de emergencia y está fuera de controlSe dirige a un nivel superior de consecuencias, principalmente sociales y económicas.

La pandemia de coronavirus causó estragos en los países, agravando las crisis económicas, políticas y sociales, y así, aumento de las desigualdades.

Los países más pobres tenían pérdidas en sectores de la economía con la paralización de empresas, industrias y comercio, principalmente en el sector servicios, además de las pérdidas financieras con el uso de parte del PIB para asistir a los necesitados como forma de ayuda, factores que afectan al desarrollo social de la población.

Esto aparte del colapso del sistema de salud públicacon falta de estructura, medicamentos e insumos y la impacto ambiental con la eliminación irregular de materiales, generalmente de plástico, de equipos de protección y seguridad, guantes y máscaras.

Es exactamente esta situación la que los científicos señalan como una sindemia.

Sería casi como los síntomas de la pandemia.

Singer describe la situación de Covid-19 como sigue,

«Vemos cómo interactúa con una serie de enfermedades preexistentes (diabetes, cáncer, problemas cardíacos y muchos otros factores) y observamos una tasa desproporcionada de resultados adversos en las comunidades desfavorecidas, de bajos ingresos y de minorías étnicas».

Situación brasileña

El relato del médico y antropólogo es absolutamente correcto, en Brasil, los más afectados por el Covid-19 fueron los pobres – ya sea socialmente, con pérdida de ingresos y de trabajo – si en el número de muertes.

En Brasil, acompañando la triste realidad de la desigualdad social en el país, los asesinados por Covid-19 son en mayor proporción pobres y negros.

En el caso de las mujeres embarazadas, Brasil se ha convertido en un caso a estudiarmás de 200 mujeres embarazadas murieron víctimas de Covid-19, la mayoría de ellas pobres y negras, mientras que en todo el mundo los casos recogidos no alcanzan esta cifra.

Mucho más que una cuestión de terminología

Según la antropóloga, la importancia de reconocer los síndromes, no es sólo por la terminología, sino por un cambio de enfoque.

Si con la pandemia el mundo busca formas de contener el virus, ya sea mediante confinamientos, restricciones y estudios sobre el comportamiento de la enfermedad y el desarrollo de vacunas, en la sindemia, la preocupación debe dirigirse a los aspectos sociales y lo que debe hacerse para reducir la dificultad de los pobres para acceder a la salud, los ingresos y la alimentación.

La cuestión del acceso a la sanidad es muy delicada.

Muchas personas vieron interrumpidos, paralizados o incluso aplazados sus tratamientos a causa de la pandemia.

Y no sólo eran personas atendidas por el sistema sanitario público, sino también por la red privada.

A veces por falta de estructura, por falta de camas, por necesidad de aislamiento, por precaución.

Como señala el médico infectólogo Guilherme Henn en una entrevista al periódico O Povo:

«La comprensión que aporta la sindemia es que hay otras enfermedades, normalmente no transmisibles, que pueden tener su efecto naturalmente enfermizo multiplicado cuando tenemos una enfermedad como el Covid-19 en marcha».

Es evidente que, incluso antes de la pandemia de coronavirus, varios países ya sufrían hambre y diversas desigualdades, de vivienda, de acceso a la urbanización, de saneamiento, de transporte, de empleo y de ingresos.

En este contextoel futuro parece extremadamente incierto e inseguro, especialmente para aquellos que se han visto directamente afectados por el desempleo, que conduce a la pobreza, ù el hambre y la vulnerabilidad de la salud y el bienestar.

Por eso, el reconocimiento de la síndica puede llevar a que los países se unan para ayudar a combatir los terribles efectos de esta enfermedad, y a pensar en estrategias políticas sobre cómo resolver problemas tan emergentes como el virus, como la pobreza y el hambre, que son también la causa de la mortalidad y el motivo de tanta desigualdad.

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